El candidato demócrata Graham Platner enfrenta presión por acusaciones de sexting y tatuajes nazis. Mientras que los líderes progresistas lo defienden, la gobernadora Janet Mills intenta poner el foco en su propia candidatura.
La elección al Senado demócrata en Maine está ensombrecida por una crisis: The Hill informa que Graham Platner habría enviado mensajes sexualmente explícitos a mujeres distintas de su esposa. Al mismo tiempo, salieron a la luz reportes sobre tatuajes nazis. La esposa de Platner defendió públicamente a su marido y lo describió como una buena persona a pesar de estas acusaciones.
Los escándalos golpean a los demócratas en un momento crítico. Axios informa que el líder de la mayoría del Senado Chuck Schumer ya había apoyado a la gobernadora Janet Mills antes de la elección – exactamente el escenario que quería evitar. Mills aprovechó la oportunidad y recordó a los votantes que ella misma está en la boleta de la previa demócrata.
Los líderes progresistas reaccionan a la defensiva. RealClearPolitics informa que varios líderes progresistas han minimizado la controversia y argumentan que Platner ha evolucionado. Sin embargo, hay preocupación entre los demócratas: ahora deben apoyar a un candidato sin antecedentes, mientras el partido intenta conquistar escaños republicanos en el Senado.
Paralelamente, la campaña de Platner ataca a la senadora republicana en funciones Susan Collins. Forbes documenta que el equipo de Platner critica a Collins por su alto patrimonio y sus carteras de acciones. Este ataque pretende distraer de los escándalos personales – con éxito cuestionable. Las acusaciones contra Platner dominan la cobertura mediática y ponen en peligro las posibilidades demócratas en un estado que el partido debe ganar.
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