Tres días después de la devastadora detonación en un campamento rebelde en la frontera con China, decenas de equipos de rescate continúan buscando víctimas. El saldo ha aumentado – al menos 55 personas han muerto.
Los equipos de rescate excavan desde el lunes con excavadoras y explosivos entre los escombros del depósito destruido en el pueblo de Kaungtup. Más de una docena de organizaciones de rescate y ayuda participan en la recuperación para extraer los cadáveres de los escombros. La explosión ocurrió el domingo alrededor del mediodía en el noreste de Myanmar, inmediatamente en la frontera con China.
El campamento destruido pertenecía al Ejército de Liberación Ta'ang (TNLA), un grupo rebelde armado que opera en la región. Según las investigaciones iniciales, la detonación fue un accidente – el explosivo estaba destinado a actividades mineras y fue almacenado por el grupo. La causa exacta de la explosión aún se investiga.
El número de muertes ha aumentado desde los primeros reportes. El lunes, las autoridades locales confirmaron al menos 38 muertos, mientras que agencias de noticias italianas reportan ahora 55 víctimas. Muchas más personas están desaparecidas; el saldo final podría ser aún mayor.
La región en la frontera norte de Myanmar se caracteriza por conflictos armados entre grupos rebeldes y la junta militar. La minería y el almacenamiento de explosivos son frecuentes en estas áreas, lo que aumenta los riesgos de accidentes. La explosión subraya las condiciones peligrosas bajo las cuales operan los grupos armados en esta zona.
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